
No podemos negar que Internet va camino de convertirse en el profesor de nuestros estudiantes, estará disponible 24 horas al día para resolver sus dudas, ayudarlos con ese ejercicio que no saben hacer y que antes nos frustraba mientras pasábamos la tarde entera intentando resolverlo porque no lo entendíamos. Ahora Internet les facilita acceder a la información, a vídeos y a cualquier otra fuente, pero... ¿es Internet el lugar más seguro para que aprendan? Aunque la respuesta a esa pregunta pueda resultar complicada, lo que desde luego es fundamental es enseñarles a gestionar los recursos disponibles en la red, que Wikipedia sirve para un primer acercamiento al tema, sí, pero no puede ser la única fuente a la que recurramos (todo hemos visto errores, palabras sueltas,...), siendo necesario buscar en documentos de un carácter más riguroso y que pueden estar disponibles en la web.
Tampoco se puede olvidar que gracias al uso de MOOCs y otros cursos de similares características las universidades ponen a nuestros alcance posibilidades que antes no creíamos posibles. Es evidente que es una herramienta útil, un sistema que nos acerca la información de manera más rápida, está sustituyendo a las bibliotecas y, en cierto modo, a los profesores, por ello es fundamental que tanto alumnos como profesores aprendan a convivir con ello.
En resumen, Internet nos abre un mundo de posibilidades, también en el proceso enseñanza-aprendizaje, pero es necesario estar dispuesto a conocerlo.


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Cinta III: ¡Dale la vuelta a la clase!
Flipped Classroom
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